06 — Oro
Oro molido y su aplicación
El oro de la miniatura lacada no se coloca en láminas: se escribe con pincel. El pan de oro se muele con un aglutinante hasta reducirlo a partículas finísimas, se lava para eliminar el ligante sobrante y se deja secar en pastilla dentro de una concha o un pocillo. En el momento de usarlo se toma con el pincel humedecido, en cantidad muy pequeña, y se aplica como si fuera un color más.
Recién aplicado, el oro molido tiene un aspecto mate y opaco, casi de arena parda; el brillo aparece después, al bruñir con una punta de ágata o de diente de animal que aplasta y alinea las partículas. Ese doble estado permite trabajar con calma: se puede trazar todo el ornamento en mate y decidir al bruñir qué partes deben destacar y cuáles deben quedar apagadas.
La plata y el aluminio en polvo se emplean del mismo modo y, protegidos con una laca teñida, producen tonos que imitan el oro pálido o el bronce sin encarecer la pieza.
Lo que conviene comprobar antes de bruñir
- El trazo dorado está completamente seco; el bruñido sobre humedad arranca la capa.
- La línea tiene grosor uniforme, porque el bruñido acentúa cualquier acumulación.
- La punta de ágata está limpia y pulida; una muesca deja marca inmediata.
- La presión es leve y repetida, nunca un solo pase fuerte.